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Equipo Infinito.

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viernes, 1 de octubre de 2010

Los Fantasmas Del Vuelo 401


Cuando el avión se preparaba para partir, las auxiliares de vuelo se percataron de un pasajero adicional sentado en primera clase que llevaba un uniforme de capitán de Eastern Airlines. Cuando la azafata se dirigió al misterioso capitán no obtuvo respuesta. No tenía ningún registro de que hubiera un empleado de Eastern a bordo y llamó al capitán del avión desde la cubierta de vuelo para que se encargara de la situación. Cuando el capitán se inclinó para hablar con el misterioso empleado de Eastern se quedó de piedra y dijo: “Dios mío, es Bob Loft.”
El capitán Robert A. Loft había muerto meses antes en el vuelo 401 de Eastern.

El vuelo

Pasadas las once y media de la noche del 29 de diciembre de 1972, próximo a su aterrizaje en Miami procedente de Nueva York, se estrella el avión del vuelo 401, un L-1011 nuevo con matrícula N310 EA, en los pantanos de Everglades. De las 176 personas entre pasajeros y tripulación, 99 mueren en el lugar del accidente, pero no todas como consecuencia directa del impacto contra el suelo. Algunas de las víctimas mueren ahogadas o devoradas por caimanes.

Miembros de los equipos de rescate relatan la siniestra aleatoriedad de las muertes: personas en asientos contiguos encontraron muy diferentes destinos aquella fatídica noche. Durante el mes posterior al accidente murieron cuatro personas más, elevando definitivamente a 103 la cifra de víctimas.

El accidente fue el resultado de la fatal combinación de un pequeño fallo eléctrico y un gran error humano. Los pilotos no pudieron reaccionar a tiempo al darse cuenta de que estaban volando muy bajo y el avión se precipitó en el pantano. Dos factores contribuyeron al relativamente alto número de supervivientes: 1) el avión no cayó perpendicularmente o con un ángulo pronunciado sobre el terreno y 2) al tratarse de un pantano, el terreno era blando y evitó un destrozo mayor así como un incendio. Si bien muchos de los supervivientes sobrevivieron al caer sobre matas espesas de hierba, el hecho de tratarse de un pantano también contribuyó a la muerte de muchas de las víctimas. Como dijimos más arriba, no fueron pocas las víctimas adicionales producidas por ahogamientos o por la intervención de caimanes.

A cargo del vuelo estaban el capitán Robert Albin Loft, el ingeniero y segundo de a bordo Donald Louis Repo y Albert John Stockstill como primer oficial y copiloto. Dos de ellos, Loft y Repo, serán los protagonistas de la siguiente historia de fantasmas.

Los Fantasmas Del Vuelo 401

Un interesante aspecto del accidente del vuelo 401 fue documentado en un libro editado en 1976: El Fantasma del Vuelo 401, de John G. Fuller. Su libro fue adaptado mas tarde a una película para televisión. (N de T: sobre la película incluyo un apartado al final de este artículo)

Aunque no encontré ninguna evidencia de ello, se dice que tras la finalización de la investigación se rescataron del lugar del impacto restos del avión y equipamiento de la cocina de a bordo, devuelta a los fabricantes y revisada para suplir la carencia de equipo en la próspera cadena de producción de Lockheed. La mayor parte de este equipo se montó en el L-1011 N318EA de Eastern mientras estaba siendo ensamblado en Palmdale.

No mucho tiempo después, los “fantasmas” de Loft y Repo fueron vistos en mas de veinte ocasiones por miembros del personal en otros Tri-Star de Eastern, especialmente en aquellos aviones que habían sido ensamblados con partes de los restos del vuelo 401. Las apariciones de Loft y Repo fueron invariablemente descritas como extremadamente verosímiles. Además, no fueron reportadas únicamente por personas que habían conocido a Loft y a Repo: los fantasmas también fueron identificados posteriormente en fotografías por personas que nunca los habían conocido.

Los extraños relatos sobre los fantasmales aviadores del vuelo 401 circularon en la comunidad de la aerolínea. Apareció incluso un informe sobre estos hechos paranormales en un número de la revista de la US Flight Safety Foundation de 1974. John G. Fuller, el exitoso autor de El Fantasma del Vuelo 401, llevó a cabo una investigación de las apariciones con la discreta ayuda de una parte del personal de la aerolínea que dio como resultado una buena cantidad de interesantes testimonios. Aunque Eastern Airlines rehusó discutir el asunto, los investigadores entrevistaron a numerosas personas que afirmaban haberse encontrado con la desdichada pareja en aviones L-1011. Tal y como se desprende de estos reportes, Loft y Repo estarían dedicando su existencia póstuma a cuidar a los pasajeros y el personal de los aviones Lockheed.

Muchos testimonios proceden de personas con cargos de alta responsabilidad: pilotos, oficiales de vuelo, incluso del vicepresidente de Eastern Airlines quien parece ser que habló con un capitán que supuso que estaba a cargo del vuelo, reconociéndole posteriormente como Loft. Otros avistamientos resultan más convincentes porque se dieron con múltiples testigos. Un capitán y dos asistentes de vuelo afirmaron haber visto a Loft y hablado con él después del despegue tras lo cual se desvaneció. La experiencia les dejó tan aturdidos que cancelaron el vuelo.

Una pasajera inquirió preocupada a una auxiliar de vuelo acerca del silencioso e inexpresivo hombre vestido con uniforme de Eastern Airlines sentado junto a ella. Posteriormente se desvaneció en plena presencia de ambas y de varios pasajeros más, provocando en la mujer una crisis nerviosa. Cuando más tarde se le mostraron fotos de ingenieros de vuelo de Eastern, identificó a Repo como el oficial que había visto.

Otro incidente ocurrió cuando uno de los aviones comerciales L-1011 montado con partes rescatadas del vuelo 401 se disponía a despegar. El ingeniero estaba a mitad de la inspección rutinaria que se efectúa antes del vuelo cuando Repo apareció y le dijo “no tienes por qué preocuparte por la inspección, ya la he hecho yo”.

Repo y Loft aparentemente no se contentan sólo con estar presentes en esos aviones. A menudo su estilo es mucho más práctico, particularmente en el caso de Repo. Aparte de aparecérsele a un ingeniero de tierra a quien aparentemente había estado asistiendo, hay un testimonio de una auxiliar que vio a un hombre con uniforme de ingeniero de vuelo, a quien más tarde reconoció como Repo, reparando el un horno de la cocina de a bordo. La insistencia del propio ingeniero de aquel vuelo de que no había estado arreglando el horno parece darle consistencia al relato.

Repo también fue visto en el compartimento bajo la cabina de mando por un ingeniero de vuelo que estaba comprobando un golpeteo que había escuchado.

En otra ocasión, Faye Merryweather, una auxiliar de vuelo, vio la cara de Repo observándola desde un horno en la cocina de a bordo del Tri-Star 318. Comprensiblemente alarmada avisó a dos de sus colegas, uno de los cuales, un ingeniero de vuelo, era amigo de Repo y le reconoció instantáneamente. Los tres escucharon a Repo advertirles: “cuidado con un fuego en este avión”. Al poco un motor se paró mientras despegaba de Mexico DF y momentos después perdía un segundo por un incendio. El avión aterrizó a salvo.

Otro incidente ocurrió cuando Repo se apareció a un capitán para decirle: “Nunca más habrá otro accidente. No dejaremos que ocurra”. Otra aparición ocurrió en el mismo avión en el aeropuerto de Newark. En este caso, cuando el avión se preparaba para partir, las auxiliares de vuelo se percataron de un pasajero adicional sentado en primera clase que llevaba un uniforme de capitán de Eastern Airlines. Cuando la azafata se dirigió al misterioso capitán no obtuvo respuesta. No tenía ningún registro de que hubiera un empleado de Eastern a bordo y llamó al capitán del avión desde la cubierta de vuelo para que se encargara de la situación. Cuando el capitán se inclinó para hablar con el misterioso empleado de Eastern se quedó de piedra y dijo: “Dios mío, es Bob Loft.” Al momento el misterioso capitán se desvaneció.

Los empleados de la aerolínea comenzaron a difundir rumores de apariciones, hasta el punto de que la dirección de Eastern tuviera que advertir a sus empleados de que podrían enfrentarse a un despido si se les sorprendía contando estas historias. Cualquier entrada al respecto en los diarios de abordo también sería eliminada.

Frank Borman se refirió al asunto como una sarta de estupideces y consideró demandar por difamación a los productores del telefilm de 1978 sobre las historias de fantasmas.

Al final parece que la fuente de los rumores es un artículo en un número de la revista de la Flight Safety Foundation. El artículo cubre la historia de un vuelo de carga L-1011 de Eastern donde el avión perdió uno de los dos motores operativos y los pilotos tuvieron un aterrizaje complicado. El piloto anotó con mucha ironía, que creía “haber visto el fantasma de Repo”. Esta cita, que se trataba obviamente de una broma, fue presentada en El Fantasma del vuelo 401 como un hecho. Combinados con numerosos testigos anónimos e incontables historias, los rumores se extendieron por la comunidad de aviación.

De todas formas la dirección de Eastern debió de algún modo haberse tomado las historias seriamente. Un piloto retirado de un L-1011 de Eastern con el que hablé, contó que tenía un segundo de a bordo con el que estuvo volando varios meses en un B-727 en la primavera del 73, quien era además un predicador auto-ordenado. Este piloto afirma que el predicador “juró que Frank Borman le pagó para venir a Miami y efectuar un exorcismo en el #318.” Con todo, este piloto añadió que “volé varias veces en el 318 a finales de los 80 y nunca vi apariciones sobrenaturales – algunas personas de aspecto raro sí, pero no fantasmas”.

Otro capitán retirado de un L-1011 de Eastern con quien había tenido contacto respondió de la siguiente manera cuando le pregunté sobre sus experiencias volando el N318EA: “piloté aquel avión y nunca vi fantasmas ni nada de esa naturaleza. ¡¡¡Aunque sí que recuerdo algunos gremlins empeñados en fastidiarme el aterrizaje!!! ¡¡¡Odiaba a esos pequeños mocosos!!!”

Debería añadir que Dorothy R. Loft y sus dos hijos, Kimberly y Robert Jr demandaron a Fuller por invadir su intimidad mediante el libro. Denunciaban que el nombre del difunto estaba siendo usado con el propósito comercial de vender libros sobre el fatal accidente (y hacer una película basada en el libro) refiriéndose al difunto como un fantasma recurrente. La familia perdió el pleito y la posteriores apelaciones. La corte, citando entre otras razones que se encontraba que los demandantes eran actores o participantes de relatos de interés periodístico, o de eventos que el libro –un informe no ficcionalizado basado en la propia investigación del autor- refería, falló apelando a la excepción de “legítimo interés público.”

La película

Realmente se me ocurrió escribir esta entrada por un sueño que tuve hace poco. En él revivía con inusitada intensidad el recuerdo de la escena de una película que vi de pequeño allá a mediados de los 80 y que me aterrorizó. En la escena, una azafata de vuelo entraba en la cocina de a bordo de un avión y al acercarse al horno veía reflejado en el cristal el espectro de un oficial de aviación que había muerto meses antes en un accidente aéreo. La escena se me quedó muy marcada. Aun recuerdo que me dio mucho miedo.

Tras el sueño me entró una curiosidad tremenda por volver a ver la película de la que sólo sabía que era un telefilm, que trataba sobre apariciones fantasmales en aviones y que se llamaba algo así como "el fantasma del vuelo nosecuantos". Suficiente para googlear. Descubrí que la película era del año 78, que se llamaba El Fantasma del Vuelo 401 y que aquella azafata que veía al fantasma en el cristal del horno era una jovencísima Kim Bassinger (creo que se trataba de su segundo largometraje).

Lo que me costó un poco más fue hacerme con la película, pero no hay nada imposible en los derroteros informáticos. Comencé a verla ansioso y bueno... está claro que ha llovido mucho desde el 78 y que el lenguaje y la narrativa audiovisual funcionan en el género de las historias de fantasmas de una forma muy diferente hoy en día. Las apariciones espectrales del film se me hicieron demasiado cutres y previsibles... también pasa que en los últimos años, a falta de guiones o recursos cinematográficos ingeniosos, se tira mucho de sustito fácil... pero digamos que en el caso de El Fantasma del Vuelo 401 la estructura del film y en particular de las escenas que describen las apariciones del fantasma resultan bastante infantiles en su solución.

A ver, miedo no me dio esta vez. Está claro que en los 80 yo era un mocoso con mucho por ver aún (y eso que a mi padre le encantaba sacarnos de la cama cuando echaban alguna peli de miedo o de ciencia ficción en la tele de tal forma que a los 10 u 11 años ya había visto El Resplandor, Carrie, La invasión de los ultracuerpos y muchas versiones de Drácula), pero no me convence el argumento de que para la época en que fue hecha, la película resultara aterradora. El Resplandor de Kubrick fue hecha menos de dos años después y todavía me cago cuando la veo.

Al final, la película deviene en su segunda mitad una enumeración dramatizada de los testimonios que resultaron de la investigación para el libro homónimo de John G. Fuller.

Lo mejor: el planteamiento comedido, sin prisas por introducir lo sobrenatural y las reflexiones sobre la posibilidad de la continuidad de la conciencia más allá de la muerte o las teorías sobre remanencia espiritual en lugares y objetos relacionados con muertes prematuras y violentas.

Lo peor: el catálogo de anécdotas mal resueltas durante la segunda mitad del film, la patética actuación de Kim Bassinger cuando ve el fantasma en la cocina, el ridículo final con la intervención de dos médiums y en general la ausencia de ritmo o de una intención narrativa clara.
No obstante, si alguien está interesado en verla, puedo echar gustoso una mano.

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