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Equipo Infinito.

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martes, 5 de julio de 2011

El Poblamiento de la Polinesia, El Descubrimiento de nuevas tierras



¿Cómo lograron estos hombres alcanzar miríadas de pequeñas islas alejadas de todo continente, en un triángulo de cerca de 10.000.000 km 2 formado por Hawai, la isla de Pascua y Nueva Zelanda? ¿Cómo pudieron vivir y prosperar esos pueblos?
Cuando los navegantes europeos Wallis, Bougainville o Cook descubrieron en el siglo XVIII, agotados pero maravillados, las innumerables islas y atolones que forman la Polinesia se sorprendieron de encontrar seres humanos viviendo tan lejos de todo continente. El misterio de su origen y de su presencia se plantea desde entonces. ¿Quiénes son? ¿Por qué se encuentran allí?

En búsqueda de un continente desaparecido
Una hipótesis para responder a estas interrogantes nace inmediatamente. Estos hombres de piel morena y cabellos ondulados habitarían estas islas desde siempre. Pertenecerían a una raza vernácula y serían los sobrevivientes de un inmenso continente que alguna catástrofe habría sumergido en el océano. Las islas actuales que conforman la Polinesia corresponderían a las cimas de las montañas más altas de este continente desaparecido.
Las técnicas modernas de exploración del fondo marino permitieron demostrar que este misterioso continente no existió jamás. Y los estudios de antropología probaron que la emergencia autónoma de una raza de hombres no es posible y que los polinésicos no podían en ningún caso constituir una población humana aborigen.

La piragua polinésica
Desgraciadamente, nadie conoce exactamente la forma original de las embarcaciones ni la técnica de construcción que permitieron a los polinésicos ser los primeros en atravesar el Pacífico. Solo las piraguas utilizadas cuando Cook o Bougainville descubrieron esto pueblos, pueden informarnos. La gran piragua doble para viajes en alta mar estaba entonces constituida de varios cascos. Se trataba de troncos de árboles ahuecados con una hachuela, ensamblados uno detrás de otro, pudiendo alcanzar de 20 a 30 metros de largo. Todas las piezas de madera de la piragua eran atadas con lienzas de broza de coco trenzada que se hacían pasar por agujeros hechos a lo largo de las tablas. Estas piraguas cosidas podían contener de 10 a 20 personas, incluidos víveres y animales.

Un origen controvertido
Si el poblamiento de la Polinesia no puede ser indígena, tiene por origen migraciones. Dos teorías se enfrentan todavía. La primera afirma el origen americano de los polinésicos. Según el pre-historiador noruego Thor Heyerdahl, los primeros habitantes de los atolones se habrían hecho a la mar, hace 1.000 años, desde las costas del Perú, para colonizar nuevas tierras.
Para verificar su hipótesis, se embarca en una balsa con la finalidad de alcanzar, desde la costa peruana, las islas Tuamotu.
Se trata de la célebre expedición Kon Tiki, nombre de la embarcación. El científico, parte en 1947 desde Callao (Perú), llega a Oceanía después de tres meses y medio de navegación; de esta manera probó que la travesía era materialmente posible. Con el apoyo de esta demostración, Heyerdahl desarrolla también un razonamiento de orden teórico: constata que la alimentación de las poblaciones polinésicas se basaba, hasta fechas muy recientes, esencialmente en un producto, el camote.
Ahora bien, esta raíz tiene, efectivamente, un origen americano y no asiático.

La cuna asiática
Sir embargo, ni la navegación del explorador noruego ni el argumento alimentario que desarrolló convencen totalmente a los científicos, Los descubrimientos arqueológicos efectuados desde los años 1960 abogan en favor del siguiente itinerario: hacia fines del tercer milenio antes de Cristo, los primeros colonos dejaron, por razones aún desconocidas, el sudeste de Asia.

Se infiltraron en los archipiélagos del Pacifico sur-occidental, ya ocupados por poblaciones melanesias. Allí, se instalaron durante casi un milenio, aprendiendo horticultura de su contacto con los melanesios, de origen también asiático. En seguida, gracias a sus grandes piraguas dobles, descubrieron nuevas tierras deshabitadas: las islas Fidji, luego Tonga y Samoa. Cultivaron las tierras interiores, al mismo tiempo que explotaron los recursos del mar. A principios de nuestra era, la fuerte presión demográfica o las guerras, como lo relata la tradición oral, obligaron a los vencidos a exiliarse. Numerosos habitantes partieron hacia el este en busca de nuevas tierras en el océano infinito. Voluntariamente o forzados, estos viajeros se prepararon cuidadosamente. Los nuevos colonos llevaron consigo armas para defenderse en caso que el nuevo territorio estuviera habitado. Transportaron plantas cultivables, almácigos de taro o árbol del pan, bananas y cocos, junto con animales domésticos como cerdos, perros y pollos que servirían para su subsistencia. Estos exiliados, salidos de las islas Samoa o de Tonga, parecen alcanzar primero, llevados por los alisios y a costa de numerosas pérdidas y de grandes sufrimientos, el archipiélago de las Marquesas.
En efecto, en las Marquesas, las excavaciones arqueológicas revelaron los niveles de ocupación del suelo más antiguas conocidos; datan de alrededor del 300 después de Cristo. Pero, los exploradores no se detienen ahí. Después de las Marquesas, continúan surcando el océano sobre sus endebles embarcaciones y finalmente terminan por colonizar todas las islas. Así, antes del 700 después de Cristo, ocupan las islas de la Sociedad (Tahití), Hawai y la isla de Pascua.
Luego, entre 700 y 1100, una nueva ola de colonización se dirige a las islas Cook, las Australes y Nueva Zelanda। Una vez instalados en sus islas, los polinésicos, separados de todos los demás pueblos del Pacífico y de los otros continentes por inmensas extensiones de agua, se encuentran protegidos de las invasiones y de las grandes epidemias hasta la llegada de los europeos.




Otro misterio: el poblamiento de América
¿Cuándo llegó el hombre al continente americano? Este misterio divide desde hace largo tiempo al mundo científico. Tres hipótesis se enfrentan. La primera aboga por una llegada muy antigua (hace más de 72.000 años). Se basa más en suposiciones fantasiosas que en datos científicos. La segunda, gracias a un pequeño número de descubrimientos arqueológicos fechados aproximadamente entre 30.000 y 10.000 años, sugiere una llegada entre 35.000 y 25.000 años. La tercera hipótesis se apoya en descubrimientos sólidos y estima la llegada del hombre entre 25.000 y 10.000 años. Pero, más debatido aún que el problema de la cronología, se plantea el del itinerario. ¿Qué ruta tomaron? Una cosa es segura: durante todo este período, el norte del continente americano estaba cubierto por importantes glaciares. ¿Pasaron los colonos a pie desde Asia por el estrecho de Bering? ¿Utilizaron embarcaciones y desembarcaron en la costa del Pacifico? Todas no son más que conjeturas por el momento. Aunque se tienen testimonios de la cultura material de estos primeros habitantes, ningún esqueleto de más de 11.000 años ha sido encontrado, por ahora. Sólo podemos constatar (ya que las fechas más antiguas apuntan, hasta hoy día, al norte) que el poblamiento de América se efectuó desde el norte hacia el sur.

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