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Equipo Infinito.

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lunes, 4 de julio de 2011

La Sepultura de San Pedro, Un enigma en los orígenes de la Iglesia Cristiana



En 1939 comienzan en el Vaticano, por orden del papa Pío XII, excavaciones extraordinarias. Los arqueólogos inician la búsqueda de la tumba del que fuera el primer compañero de Jesús, el apóstol Pedro, sometido, según cuenta la tradición, a suplicio en el circo de Nerón en el año 67.

La exploración de la basílica vaticana y los hallazgos que ahí se pueden hacer tienen gran importancia. Desde siempre, el obispo de Roma ha sido considerado como el heredero de Pedro, quien fue designado por Jesús para ser el fundamento de la Iglesia de Cristo.
Ahora bien, si efectivamente la basílica fue construida en el emplazamiento de la tumba del apóstol como afirma el Evangelio según San Mateo, XVI ("y yo te digo que eres Pedro y que sobre esta piedra construiré mi Iglesia" ), la primacía de Roma a la cabeza de la Cristiandad se encuentra reforzada.

Las osamentas de San Pedro
En la época del papa San Cornelio, los cristianos griegos robaron los cuerpos de los apóstoles (Pedro y Pablo) y se los llevaron; sin embargo, los demonios, que vivían en los ídolos, obligados por una virtud divina, gritaban Romanos, al rescate, nos llevamos a sus dioses". Las fieles comprendieron que se trataba de los apóstoles, y los gentiles (paganos) de sus dioses. Entonces fieles e infieles, se unieran para perseguir a los griegos. Estos, asustados, botaron los cuerpos de los apóstoles en un pozo cerca de las catacumbas: pero más tarde los fieles los sacaron. San Gregorio cuenta en su Registro (libro IV, ép. XXX) que se produjo un trueno tan horrendo y tal cantidad de relámpagos que todo el mundo huyó por miedo a que los dejaran en las catacumbas. Sin embargo, como no se sabía cómo distinguir entre las osamentas de San Pedro y los de San Pablo, después de haber recurrido a las plegarias y al ayuno, recibieron del cielo la siguiente respuesta: "Los huesos más grandes son los del predicador, los más pequeños los del pescador". De este modo separaron los huesos y los pusieron en sus iglesias que habían sido levantadas para cada uno de ellos. Sin embargo, otros dicen que el papa San Silvestre, al querer consagrar las iglesias, pesó con gran respeto los huesos grandes y pequeños en una balanza y colocó la mitad en una iglesia y la otra mitad en la otra. Jacques de Vorágine, la Leyenda de oro

Las diferentes hipótesis
La tradición, según la que Pedro fue martirizado en Roma bajo el reinado de Nerón, es muy tardía. Es elaborada a partir del siglo III y retomada por textos hagiográficos ulteriores, como la Leyenda de oro de Jacques de Vorágine, a mediados del siglo XIII. Ahí se cuenta que Pedro vivió veinticinco años en Roma. Fue detenido y condenado al martirio al mismo tiempo que Pablo, otro compañero de Jesús. Pablo, ciudadano romano, es decapitado; Pedro es condenado como su maestro a ser crucificado. Es ejecutado cabeza abajo, ya que no se siente digno de ser martirizado en la misma posición que Cristo. El apóstol habría muerto entonces en el circo de Nerón que se encontraba en el lugar donde fue construida la basílica de San Pedro. Sin embargo, es posible que el lugar que servía de centro de culto y de peregrinajes en honor a Pedro desde el siglo I no sea realmente el lugar donde fue inhumado, sino solamente un sitio consagrado posteriormente al santo y mártir. La tumultuosa historia de la ciudad avala esta hipótesis: Roma es devastada por las hordas de invasores bárbaros en el siglo V, luego, a fines del siglo X, un enorme incendio deteriora la basílica; finalmente, en 1547, la ciudad es nuevamente devastada, esta vez por los alemanes. La reliquia pudo ser movida entonces por los fieles para protegerla o pudo haber desaparecido en el curso de los sucesivos disturbios o durante las primeras persecuciones cristianas.

Los arqueólogos al rescate de la Santa Sede
Dirigidos por Monseñor Kaas, los trabajos encargados por Pío XII tienen por objetivo excavar las fundaciones de la basílica en el sector llamado " confesión " de San Pedro, es decir, el lugar habilitado en el Renacimiento para que los fieles pudieran honrar al apóstol.

Las búsquedas arqueológicas deben entregar la prueba de que, en el siglo IV, el emperador Constantino eligió efectivamente edificar la primera basílica en el sitio del martirio y de la sepultura de San Pedro. No obstante, los resultados de las excavaciones revelan una cosa muy diferente. Bajo las fundaciones de la Basílica encontramos una inmensa necrópolis y no los restos de un circo romano: decenas de tumbas, en su mayoría paganas, han sido descubiertas allí. Es muy posible que Pedro haya sido enterrado en este cementerio: los arqueólogos descubrieron efectivamente ahí una zona vacía sin tumbas y es un hecho extraordinario que este espacio se encuentre precisamente bajo la "confesión" de San Pedro. Por otro lado, las excavaciones revelan que en el siglo I se levantó un muro pintado de rojo para delimitar la zona y que en el siglo siguiente el muro fue elevado y reforzado. Hay pruebas de que existió un espacio sagrado que se quiso delimitar con una barrera de protección. El lugar elegido por Constantino para construir la basílica no es difícil de adivinar: sobre la propia tumba de San Pedro, el fundador de la Iglesia Romana.

La basílica de San Pedro Construida en el 324 bajo el reinado de Constantino, en el emplazamiento del monumento que conmemora la sepultura de San Pedro, la primera basílica es una inmensa construcción de cinco naves. Ha mantenido este plano inicial durante once siglos, a pesar de las ampliaciones y de los hermoseamientos.
El Renacimiento. En 1452, amenaza con caer en ruinas y a partir de comienzos del siglo XVI, con los auspicios del papa Julio II, es transformada por completo. Un magnífico proyecto basado en una inmensa cúpula sostenida por una "cruz griega" (los cuatro brazos de la nave tenían el mismo largo) es propuesto por Bramante. El arquitecto muere antes de haber terminado su obra, y los trabajos son continuados por Giuliano de Tangello, luego por Rafael (hasta el 1520) y finalmente por Miguel Ángel. Al morir Miguel Ángel en 1564, los dos brazos del crucero, la ábside y el sector que sostiene la cúpula (tambor) ya están terminados y Giacomo della Porta es quien sigue con esta inmensa faena.
Otras transformaciones. A comienzos del siglo XVIII, en la época de la Contrarreforma, el papa Pablo V ordena transformar la cruz griega en cruz latina. La nave es alargada por Carlo Maderno. El esplendor de la construcción se completa cuando Bernini edifica al interior el baldaquín, obra maestra del arte barroco (1623-1633).
Alrededor de la basílica। En el exterior, la propia plaza de San Pedro es un himno al poder de Roma. Al centro, se levanta un obelisco, en el lugar mismo donde otrora se levantaba el circo de Nerón, lugar de martirio de los primeros cristianos.




¿Un misterio resuelto?
El informe que dio término a las investigaciones del inicio de las excavaciones concluyó que la tumba del apóstol se encontraba bajo la basílica. Sin embargo, ¿qué sucedió con el cuerpo? Se han descubierto osamentas en los nichos secretos cavados en este muro de color rojo. ¿Por qué se habrán escondido restos humanos si no eran los de un personaje importante de quien se querían preservar a toda costa las reliquias en un período de desórdenes como el de las invasiones bárbaras?
El misterio del que depende la primacía de Roma sobre la Cristiandad parece resuelto. Es la primera vez que la arqueología apoya una tradición que se temía fuera puramente legendaria
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