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Equipo Infinito.

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martes, 2 de agosto de 2011

Los curanderos filipinos, Médicos que sanan con las manos



Sanar el cuerpo por medio del espíritu constituye una antigua ambición del hombre. La ciencia occidental, sin embargo rehúsa terminantemente esta posibilidad, mientras que otras prácticas médicas, como la china, son menos reticentes a aceptarla. Por su parte, la Iglesia parece admitir implícitamente la posibilidad de una acción del alma sobre el cuerpo al aceptar oficialmente las curaciones milagrosas.
A partir de los años 70, los métodos de los curanderos filipinos que "operan" a sus pacientes sin ningún instrumento quirúrgico hicieron renacer esta polémica. Un equipo científico occidental viajó ahí para investigar los hechos.

”Los poderes de un curandero"
Es posible que intervengan fenómenos electromagnéticos. Pero se trata sobre todo de una fuerza espiritual que actúa a través de mí. Esta fuerza no viene de mí. Tengo la impresión de ser un canal por el cual pasa esta fuerza, o quizás no soy más que un instrumento de esta fuerza... (Veo si hay que operar) según el color del aura, (el doble a veces visible de un hombre) del paciente y el color de mis manos. Mis manos cambian de color cuando las extiendo hacia el paciente. Cuando veo el color amarillo, puedo operar, si mis manos toman un color anaranjado o rojo durante la operación, debo interrumpir inmediatamente mi intervención, porque podría poner en peligro la vida del paciente. Entonces le doy unos remedios y le hago seguir un tratamiento magnético que lo fortalecerá. Y a menudo, puedo operarlo después (...) Los curanderos filipinos, podemos lograr aparentemente una mejoría incluso en los casos más desesperados o, al menos calmar los dolores y a veces sanarlos completamente. Nunca se debe perder la fe (...) Hasta ahora no he provocado la muerte de ninguno de mis pacientes.
Extractos de una entrevista realizada en 1978 a Tony Agpao.

Una operación sin anestesia
La mayoría de los curanderos filipinos pertenece a la Unión espiritista cristiana, nacida de la Sociedad espiritista fundada en 1857 por Allan Kardec. Practican la humildad, la oración y el aprendizaje de capítulos de la Biblia que tratan sobre la curación. No tienen mayores conocimientos de medicina ni pueden explicar en términos científicos su procedimiento operatorio.
Los científicos del equipo dirigido por George Meek que viajó a Filipinas en 1973 y, posteriormente, en 1975, provenían de siete países y eran especialistas en distintas disciplinas: medicina, biología, parasicología, química e incluso prestidigitación. Observaron a un gran número de curanderos y de manera especial al más famoso de ellos. Tony Agpao, cuyas operaciones siguen todas, el mismo patrón.
Se tiende al paciente sobre una mesa y, la mayoría de las veces, éste no es desvestido. Solamente el vientre y a veces el pecho quedan descubiertos. Enseguida se coloca una toalla sobre la ropa para que no se manche. El curandero se acerca al paciente y, con ayuda de un algodón mojado, limpia el vientre frotándolo con fuerza. Enseguida masajea la carne suavemente y luego con más firmeza. Un líquido escarlata surge pronto y los dedos ensangrentados del hombre parecen penetrar en la carne. Cuando se trata de operar un tumor, el curandero lo extrae después de haberlo empujado con la mano. Masajea nuevamente la herida, luego frota la carne con otro algodón, la herida, si hubo alguna, se ha cerrado y no se ve la marca de ninguna incisión. El paciente no sintió ningún dolor durante toda la operación, que dura apenas entre dos y tres minutos, y puede levantarse de inmediato e irse.

La opinión de los científicos
Miles de enfermos acuden a estos curanderos poco comunes para que los sanen. En Brasil existen igualmente curanderos que operan casi del mismo modo, y entre ellos hubo uno llamado José Arigo, ya fallecido. Este último efectuaba ablaciones quirúrgicas muy rápidas, con ayuda de un simple cuchillo, sin que haya habido, por lo que parece, alguna infección postoperatoria.
La medicina oficial ha rechazado estos métodos, que tampoco había realmente estudiado hasta 1973; se contentó simplemente con negarlos, apoyándose en las leyes conocidas de la fisiología. Una investigación de la Asociación Médica Norteamericana concluyó lacónicamente en 1960 que la mayoría de estos curanderos eran unos estafadores.
En cambio, la investigación de Jorge Meek, a pesar de haber encontrado algunos fraudes, constató la realidad de los hechos y la "materialización de sangre, tejidos y órganos humanos, así como objetos de origen no humanos. Las filmaciones realizadas no son realmente probatorias, aunque la existencia de fotografías, tomadas a menudo desde lejos, excluye por lo menos la eventualidad de una hipnosis colectiva. En ellas se pueden ver las manos del curandero, un líquido rojo que podría ser sangre y filamentos. Los exámenes realizados después de las operaciones muestran que la sangre recogida no siempre corresponde al grupo sanguíneo de los pacientes y que a veces es de origen animal. Sigrun Seuteman, un médico homeópata de Karlsruhe, que ha supervisado más de 6.000 operaciones, estima que en un 98% de los casos el tejido conjuntivo que se materializa en la superficie del cuerpo no es humano. Sin embargo, ha constatado que un gran número de pacientes ha experimentado efectivamente una mejoría espectacular en su estado patológico después de la intervención.

Diferentes tipos de curaciones
Al lado de una multitud de charlatanes, cierto número de curanderos honrados parecen haber alcanzado éxitos incuestionables. Muchos de ellos ejercen su talento gratuitamente. Es cierto, sin embargo como lo señala Roberto Tocquet, especialista en fenómenos paranormales, "el agente de la curación no proviene esencialmente del curandero, sino que tiene su origen en el mismo enfermo". Se han ordenado estas curaciones en distintas categorías.
Curaciones religiosas. Se basan en la influencia trascendente de la divinidad, o del Dios único, según la religión. Los ejemplos más clásicos son las curaciones milagrosas realizadas en Lourdes.
Tratamientos mágicos. Se apoyan sobre la idea que un lazo une a los seres y a las casas y que cualquier parte aislada de un organismo está siempre relacionada con el todo. De ahí la elección de tratamientos "simpáticos", como la utilización de ungüentos, talismanes, pociones mágicas, transferencia de las enfermedades, hechizos que curan...
Tratamientos magnéticos. Se basan en la manipulación física que realiza el curandero a fin de captar y reforzar el fluido vital del paciente. Mesmer fue uno de sus principales exponentes.
Tratamientos síquicos. El Dr. Dubois fue uno de los precursores de estos tratamientos a comienzos de siglo, y Emilio Coué, especialmente, continuó con sus enseñanzas y las perfeccionó. Se apoyan en la sugestión y consisten en bajar el umbral de la conciencia del paciente y en condicionarlo.
Los tratamientos sicoanalíticos. Son utilizados por la medicina sicosomática y se basan en la interpretación simbólica de la enfermedad. Su objetivo es lograr que el paciente recobre su libre albedrío.

Los parasicólogos están muy escépticos respecto de los poderes reales de los curanderos. En 1968 una investigación del profesor Hans Bender concluyó que eran fraudes, ya que no se observó ninguna modificación orgánica postoperatoria y que los tejidos materializados eran a menudo de origen animal. Pero Lyall Watson, un biólogo especializado en fenómenos paranormales que asistió a numerosas operaciones, no logró descubrir ninguna superchería.
Como se observa, el tema es muy controvertido. La verdadera pregunta debiera referirse en realidad a la forma en que el fraude se realiza, es decir, cómo aparecen la sangre y los tejidos extraños al paciente que se exhiben después de la operación.

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