Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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miércoles, 11 de abril de 2018

La Casa De Las Desapariciones

En el verano de 2015, unos jóvenes que andaban de vacaciones, pasaron por una casa lujosa y atractiva, que se encontraba en medio del bosque. La casa se veía vacía, sin ninguna luz alumbrando los corredores del hogar. 

Los jóvenes, con sus ganas de tener una gran aventura nueva e interesante, se miran las caras y el más temerario del grupo les dijo a sus compañeros: -A que ustedes no se atreven a entrar a esa casa-. A lo que le respondió uno de sus amigos: -Por qué tu no entras, eh, luego de que tu entres, nosotros entraremos-. Y el joven temerario respondió: -bueno entraré, para que vean que no soy un miedoso como ustedes-.

En un intento fallido de abrir la puerta principal, se dio cuenta de que había una puerta trasera que de seguro se encontraba abierta, así que fue hasta ella. Cuando entro a la casa todo se encontraba completamente oscuro, junto a las paredes cercanas a la puerta llego a dar con el interruptor y enseguida lo accionó, reflejando toda la enormidad de la casa y logrando observar una línea de sangre que se encontraba justo en medio de las escaleras.

El joven gritó en busca de sus amigos, pero no consiguieron escucharle, así que se hizo el valiente y subió las escaleras, pero cuando logro llegar hasta el tope, vio lo más horrible y espeluznante que había visto jamás, una especie de hombre con cabeza de carnero lleno de sangre. El muchacho se recargo en el borde de las escaleras y el espécimen tan espeluznante alcanza abalanzarse sobre él, logrando empujarlo por las escaleras y golpeando su cabeza con el filo de una de ellas: cae muerto de inmediato.

Sus amigos al escuchar el golpe entraron a la casa a ver lo sucedido, la imagen que obtuvieron de su amigo muerto y del hombre de cabeza de carnero lleno de sangre, bastaron para que abandonaran el lugar rápidamente. Alcanzaron a avisarles a las autoridades, pero al llegar de nuevo a la casa, se encontraron con algo totalmente distinto a lo que habían visto anteriormente. La casa se encontraba con las luces encendidas y al tocar el timbre, se apareció en la puerta un hombre alto y robusto junto a su esposa, los policías le explicaron la denuncia que habían hecho los chicos y se adentraron en la casa, revisando desde arriba hasta abajo sin encontrar ningún rastro de la muerte de su amigo.

Nunca lograron encontrar el cadáver del muchacho y el grupo de amigos fue llevado a psiquiatras expertos para lograr explicar lo que les había sucedido.

No Podras Dormir

Justice era una chica adorable, su belleza era inigualable y su carácter dulce y amable la hacía una de las mujeres más respetadas de su vecindario.

No era extraño cuando la joven salía a ayudar a otras personas, en especial a los ancianos que más lo necesitaban.

Día a día, Justice pasaba por la casa de la familia Norman, en donde solo habitaba Kenzie, una anciana de 70 años a la que todos temían pero que había hecho buenas relaciones con Justice.

Un día, Justice preparó un pastel de manzana y decidió llevarlo a Kenzie, quien amaba comer dulces aunque nunca podía hacerlo.

Justice se emocionó y por primera vez en su vida, la vio sonreír. Esto era algo que la joven no imaginaba.

Un día, pasando por la casa de la amargada mujer, Justice notó cómo la puerta permanecía abierta, algo extraño que hizo que la joven curiosa se acercara.

Al asomarse a la puerta, vio cómo la manilla de esta estaba llena de sangre, esto la atemorizó y al querer entrar, observó cómo un hombre caminaba de un lado al otro en la sala.

Justice trató de huir, sin embargo, esto fue en vano, el hombre la vio y la llamó enseguida, lo más impresionante es que sabía su nombre.

La joven volteó de inmediato y explicó:

-Disculpe, estaba buscando a la señora Kenzie pero veo que no está, volveré luego.

El hombre no dudo en replicar y expresó que necesitaba ayuda.

La señora Kenzie murió –dijo entre lágrimas el hombre.

Justice sabía que quizás ese hombre era el culpable y trató de huir, sin embargo, el hombre la sujetó fuerte y golpeó su cabeza.

Cuando la amable joven recobró el conocimiento, se encontraba atada a una cama junto al cuerpo de la señora Kenzie. En la pared había una nota escrita que decía:

-Serás libre cuando el cuerpo de la señora Kenzie desaparezca. Necesito que la cuides o sino el espíritu de ella vagará por esta casa para siempre.

Entre lágrimas Justice miró el cuerpo que yacía sin vida a su lado y se dio cuenta que no se trataba de la señora Kenzie, era su abuela quien se encontraba en su lugar.

El Gato Misterioso

Ryan era un hombre que representaba un misterio para todo el vecindario. Su apariencia, aunque de hombre entrado en los años, era atractiva, pero la soledad siempre estaba presente en su vida.

El hombre se había mudado al menos 10 veces, sin embargo, siempre lo acompañaba su gato, un felino color plomo con ojos casi verdes que resultaban igual de encantadores que los ojos de su dueño.

Muchas mujeres intentaban conquistar el corazón de Ryan, sin embargo, al tratar de estar en casa con él, por alguna razón las chicas se marchaban en la madrugada, sin aparecer nunca más.

Ryan estaba resignado, todo apuntaba a que él continuaría solo con su gato Mike. Sin embargo, Ryan conoció a Lucrecia, una mujer amante de los gatos que descubriría esa verdad que había dejado al hombre solo hasta llegar a la adultez.

Una noche, Ryan decidió invitar a Lucrecia a pasar la noche en su casa, aunque temía que algo le ocurriera a la mujer que le había quitado el sueño, decidió arriesgarse.

Cuando Lucrecia entró a la casa de Ryan, Mike fue el primero en recibirla. De inmediato, la chica sintió una diferencia, algo que no había sentido con otros gatos, sin duda, Mike era diferente.

Esa noche, Lucrecia no pudo dormir, Mike subió a la cama y pasó toda la noche observándola, cuando la mujer abrió sus ojos, la mirada del gato se había transformado, su color pasó de verde a un color rojo encendido que en el momento hizo que Lucrecia trata de incorporarse a la cama, sin lograrlo con éxito.

En menos de unos minutos, Mike estaría sobre el pecho de Lucrecia, con una mirada que la atemorizaba, en un momento, la mujer trató de despertar a Ryan y solo pudo sentir las uñas del gato atravesando su piel.

El gato pasó sus afiladas uñas por el rostro de Lucrecia, que mientras gritaba, sentía cómo su voz se iba apagando entre los sollozos de Ryan al descubrir que su gato había hecho algo tan repugnante.

Al tratar de deshacerse de Mike, fue imposible pues el gato clavó sus uñas en el cuello de Ryan, dejándolo sin vida, tendido sobre Lucrecia.

lunes, 9 de abril de 2018

La Leyenda De Julie Legare

En algún momento de 1800, una niña llamada Julie Legare fue a visitar a su familia en Edisto Island, Carolina del Sur Una vez allí, la niña cayó enferma, había cogido la malaria o alguna otra enfermedad mortal de la época. Ella murió poco después de enfermarse, y como antes se creía eran posibles enfermedades que se transmiten a través de los muertos, un ataúd fue construido a toda prisa y fue enterrada en la tumba de la familia Legare.

Años más tarde, hubo otro fallecimiento, y el Mausoleo se volvió a abrir para poner un nuevo ataúd. Para sorpresa de los presentes, un esqueleto cayó delante de ellos. Al parecer, la chica que había sido enterrada años antes sólo estaba en estado de coma, y cuando despertó, luchó a su manera para salir de su ataúd, pero estaba demasiado débil para que pudiera mover la puerta del mausoleo de concreto. Marcas de arañazos que cubren toda la puerta mostrando el pánico que tuvo antes de morir, atrapada.

Los restos de la niña fueron enterrados de nuevo, al igual que las del pariente cuya muerte llevó al descubrimiento sombrío, y la puerta fue cerrada de nuevo. Todavía aturdidos por el descubrimiento horrible en el mausoleo, los miembros de la familia de la joven visitaron el cementerio a presentar sus respetos y a orar porque perdonara su actuar en ese triste caso. Cuando lo hicieron, la puerta que días atrás habían cerrado estaba abierta.

Pensando que la puerta tenía que haber sido el resultado un mal cierre, cerraron la puerta de nuevo, y se marcharon a sus casas. Unas semanas más tarde, un clérigo de la iglesia vio que la puerta estaba abierta, y ordenó que se cerrara. Esto sucedió una y otra vez a lo largo de los meses. Cadenas y candados irrompibles se utilizaron para mantenerla herméticamente cerrada, pero siempre se rompería y la puerta se abría. Tan poco como 50 años atrás, una puerta fue puesta en la que sólo podía ser removida por maquinaria pesadas de las que se usan en las industrias y la puerta se abrió también (Julia debe haber estado particularmente enojada con esa puerta, ya que no sólo estaba abierta sino que se oían gritos desquiciados en el mausoleo en las noches) .

Ahí es cuando todo el mundo dejó de intentar cerrar la puerta. Hasta este día, la puerta original no es más que el mármol roto que se encuentra en el umbral de hierba a la tumba.

Ahora que no hay puerta en el mausoleo de la familia Legare, se cree que el espíritu de la joven puede descansar. Pero todavía hay algunos que dicen que ella esta en el mausoleo sólo para asegurarse de que nadie se atreva a tener la idea de poner una puerta en el mismo mausoleo que la mató hace todos esos años.

Cuenta la leyenda que los visitantes al salir a la iglesia cada año van a caminar hacia el cementerio y echar un vistazo a dicho mausoleo y caminar a su alrededor para ver donde murió la desdichada joven. Algunos reportan sentir una esencia en torno a ellos y otros afirman haber capturado imágenes de sus cámaras que no se pueden explicar. En cuanto a lo que Julia piensa en ella, bueno, parece que ella está bien con la gente que visita la tumba – No pienses ni siquiera en querer que se cierre la puerta de nuevo.

La Leyenda De La Cabeza Perdida

Un hombre llamado Joe Baldwin estaba trabajando en el ferrocarril mientras hacia sus labores en una noche a lo largo del ferrocarril de Wilmington a Manchester en una noche lluviosa y con niebla. 

A medida que se acercaba un tren se dio cuenta de que el riel no estaba separado y sabía que había otro tren que venía por lo que corrió a la plataforma. Agitó la linterna para señalar al tren. El maquinista nunca vio cuando en un descuido Baldwin se cayó sobre las vías del tren y lamentablemente fue decapitado en la colisión. Algunos dicen que la cabeza nunca fue encontrada.

Tiempo después, se informó de verse una luz misteriosa que se ve en las noches de niebla y que botas chirrean lo largo de las vías del tren en donde Baldwin murió. Incluso ha interferido con los trenes que vienen de otras estaciones. Algunos dicen que es sólo la niebla o un efecto que se produce por el pantano cercano que mezcla la luz de la carretera, pero otros tienen una historia diferente.

Será que Joe Baldwin está realmente en busca de su cabeza? El hecho de que la luz se asocie con la historia de Joe Baldwin, un conductor de tren que se decía había sido decapitado al caer o resbalar por los rieles, a lo largo del ferrocarril de Wilmington a Manchester, a finales de 1800.

De acuerdo con la versión más común de la leyenda, Joe Baldwin era el único operario de las vías del tren con destino a Wilmington en una noche lluviosa en 1867. A medida que el tren se acercaba a la intercepción, Baldwin se dio cuenta de que el riel no se había desprendido del resto. Él sabía que estaba siguiendo otro tren, por lo que corrió a la plataforma trasera y frenéticamente agitó una linterna para señalar al tren que se aproximaba. El maquinista no pudo ver la señal que le hacía Joe, y Baldwin fue decapitado en la colisión. Algunas variantes de la historia añadieron que la cabeza de Baldwin nunca fue encontrada.

Poco después del accidente, los residentes del lugar y los empleados del ferrocarril reportaron avistamientos de una luz blanca a lo largo de un tramo de la vía de ferrocarril a través de pantanos al oeste de la estación de Maco, y se corrió la voz de que era Joe Baldwin que había regresado a buscar a su cabeza faltante. La luz se dice que aparece en la distancia, antes de acercarse a lo largo de las pistas mirando hacia el Este, flotando a una altura de unos 5 pies, y, o bien volando a un lado de la pista en un arco o que se aleja del espectador. Otros informes hablaban de verse luces verdes o rojas, u otros patrones de movimiento. 

Las primeras historias supuestamente datan de la década de 1870, y hasta que el terremoto de 1886 en Charleston, a menudo se informó de dos luces: empleados ferroviarios dijeron que los trenes de vez en cuando se habían detenido o retrasado debido a las actividades de la luz, que incluso se habían visto desde las cabinas de las locomotoras. La revista del ferrocarril Telegrafista, por ejemplo, informó en 1946 de que la luz se había visto el 3 de marzo de ese año, y sugirió que había estado apareciendo desde hace algunos años con anterioridad. Otra consideración temprana de la leyenda de Joe Baldwin fue dada por Robert Scott, editor de la costa atlántica de Line News, una revista de tren de fechada en 1932. 

Las historias similares “al hombre sin cabeza” se han encontrado asociados con otras luces de “fantasma” en los Estados Unidos, tales como la luz Bragg o la carretera fantasma y la luz de Gurdon: desde una perspectiva del folclore de la historia conectada con la luz de Maco, siendo sustancialmente la más antigua y más conocida y de haber recibido algún tipo de cobertura nacional, puede haber servido como punto de origen para los demás.

La Leyenda De La Sombra En El Puente

En un pobre suburbio en la ciudad de Johanesburgo, Sudafrica, hay un barrio desgraciado que se formó a lo largo de la línea del tren. 

Esta comunidad vive en circunstancias extrañas tierras ilegalmente ocupadas a la municipalidad. Un revoltijo de chozas que se construyeron en la parte inferior de la quebrada que está cortada por la línea de ferrocarril. Por lo tanto, las casas están apretados entre las paredes y la línea del tren. Es impresionante ver un tren de cuatro locomotoras y cientos de vagones de mineral para moverse a casi un metro de las puertas de las casas.

Obviamente, decenas de accidentes en su mayoría niños, han marcado la sangre de las paredes de las chozas. Un episodio documentado en la televisión local, vemos un coche de la ciudad que había entrado en la aldea para proporcionar cierta asistencia humanitaria y ser abrumada por las muestras de metal que sonar frenéticamente.

Pero por extraño que es para la mayoría de la población que vive en un lugar tan poco saludable, la gente del lugar se niegan a salir de donde enterraban a sus muertos. Una de estas personas, conocida como Doña Chepa, vio a su hija Matilda y su nieto ser literalmente rotos por la mitad después de haber sido atropellado por el tren. Cuando se prepara para salir de la casa, Matilde y su hijo (una bebe) oyeron el ruido del tren que se aproxima. No estaban dispuestos a esperar unos minutos para pasar por el pueblo, decidieron huir con el niño en su regazo. Un intento estúpido que se convirtió en tragedia cuando el disparo de la tela para el suelo en la puerta, por lo que madre e hijo cayeron exactamente en el medio de la pista.

Doña Kariga Gualeba, quien estaba en la cocina, vio todo y se estremeció después del accidente y se fue a pedir ayuda a los vecinos. Al no tener a dónde ir y negarse a ir a cualquier institución de asistencia, la vieja que había estado con la salud física muy pobre, resultó tener el mismo destino que la hija y nieto en las vías del tren en la noche del viernes durante el verano. No sé sabe hasta hoy si fue algún desafortunado accidente o un suicidio. Pero esta historia de la muerte y la tristeza sólo alimenta otro de esos casos triste de las comunidades populares que viven de la desdicha de ser pobres.

Dice la leyenda que todos los viernes por la noche durante el verano, en el puente de hierro, que está justo por encima del barranco, una figura de una anciana se sienta a cantar una triste letanía hasta la llegada del infalible tren.

sábado, 7 de abril de 2018

La Leyenda De La Mujer Del Taxi

La leyenda dice que una vez un taxista llamado Arnaldo terminó su turno después de un día largo y agotador. Después de dejar a su último cliente en el lugar deseado, se dirigía a su casa, ansioso por llegar pronto y descansar hasta para el otro día de trabajo. Pero en el camino, vio la primera curva a una mujer muy hermosa, esbelta y necesitaba que alguien la llevara.

A primera vista, Arnaldo se iluminó con la oportunidad, ya que hacia un tiempo en que se había separado de su esposa. Se detuvo con el coche junto a la joven y le preguntó: – ¿Dónde señorita le gustaría ir? Me podría llevar a un lugar cercano de la ciudad? – Pregunta la mujer con tanta dulzura. – La señorita no tiene miedo de estar dando vueltas durante la noche? – Pregunta Arnaldo, descontento con la respuesta de la mujer misteriosa.

Llévame a los lugares más bellos de la ciudad que serás recompensado. Arnaldo aceptó la propuesta y pidió a la mujer que subiera al coche. Curiosamente, ella le pidió al conductor que abriera la puerta para ella, porque no podía tocar el pomo de la puerta.

Este hecho dejó Arnaldo muy confuso, pero eligió continuar con el viaje. El conductor sirve como guía durante la noche. La llevó a los lugares más interesantes de la capital del estado, de los museos históricos como MASP, hasta sitios de interés como el Parque Ibirapuera. En todas partes se detuvo, la misteriosa mujer bajó del coche, de nuevo con la ayuda de Arnoldo para abrir la puerta, y deslumbrado ese momento como un niño viendo algo por primera vez.

Hizo girar y se rió, sorprendido por las maravillas que Arnoldo le presentaba durante el viaje. Arnaldo estaba tan encantado por la belleza de la chica que ni el sueño era capaz de hacer daño a lo largo del camino. En el camino, la hermosa mujer reveló a Arnaldo que ese día era su cumpleaños y ella solía caminar por la ciudad en la madrugada para celebrar la fecha festiva cada año.

Al mismo tiempo, cuando vieron a un hermoso lago, la señorita se quejó de no poder lavarse las manos. El taxista le preguntó por qué, pero ella respondió que no sería capaz de entender. Arnaldo nuevo mezclaba con las características peculiares del cliente. Pasaron muchas horas, era casi el amanecer cuando la mujer pidió al taxista que saliera del lugar donde estaba originalmente. Arnaldo se anima con la cantidad que recibe después de tantas calles transitadas.

Él aparcó el coche. Agradeció el viaje y se iba. El taxista le recordó el pago. Ella le preguntó si pasaría a su casa al día siguiente, porque en ese momento no tenía dinero. Enojado, Arnoldo trató de comprender la situación de la joven y tomó de nuevo una propuesta de la dama misteriosa y bella. Ella le dictó la dirección de su casa, “Calle de las Rosas, 13-66” y luego se alejó. En un instante, la mujer se había ido, pero Arnaldo prefiere dejar eso a un lado y se va a descansar. Por desgracia, el pobre taxista no se dio cuenta que estaba frente a un cementerio en la ciudad.

Al otro día, Arnoldo fue a la dirección que la mujer le había pasado a él. Cuando sonó la campana, fue recibido por una señora. Él dijo lo que había sucedido, pero le negaron que cualquier persona en la familia había estado en un taxi el día antes. Fue invitado a unirse, donde vio una foto de la joven que había pasado la noche con él.

Se confirmó que la señorita que estaba en ese retrato era con la que había salido. La señora se puso a llorar. Arnoldo no entendía por qué. Más tranquilo, la dama mostró al taxista que la imagen era su hija, que hacía tres años que había muerto en un accidente de tráfico en el día de su cumpleaños.

La Bruja Del Pueblo

En el año 1973, un apuesto muchacho llamado Federico estaba muy enamorado de su prometida, Victoria. La feliz pareja no veían la hora para casarse. Vivían en un hermoso pueblo y eran hijos de los hacendados más importantes de la zona.

La pareja era querida y admirada por todos. En el pueblo se vivía muy bien, la gente era tranquila y alegre. Pero un día, llegó al lugar una misteriosa mujer que aunque era muy hermosa, brotaba de sus ojos una oscuridad profunda y malévola.

A los días de la llegada de esa mujer al pueblo, se encontró con Federico, cuando lo vio, se hizo pasar por una mujer desvalida y le dijo que se había lastimado el pie, Federico le ofreció su ayuda.

El muchacho subió a la mujer en el caballo y la llevó hasta su casa en lo profundo del bosque. Cuando llegaron al lugar, la mujer le invitó a pasar, a lo que éste aceptó, pues se encontraba como hipnotizado por la belleza de aquella mujer.

Federico le preguntó su nombre y ella le dijo que se llamaba Sara. El hombre le hizo saber que le parecía muy hermosa, y Sara comenzó a seducirlo, Federico reaccionó diciéndole que eso no podía ser y cuando intentó irse, la mujer lo amenazó con la muerte de su amada, Federico pensó que la mujer estaba loca y huyó.

El día de la boda, el pueblo se encontraba atento a la ceremonia, mientras tanto Sara vigilaba muy de cerca a Victoria. Durante la celebración, Sara se las ingenió para acercarse a la novia y ofrecerle un brindis, a lo que Victoria aceptó.

La noche de bodas, Victoria comenzó a sentirse indispuesta, hasta que cayó en cama. Pasaron los días y empeoraba, nadie entendía lo que pasaba. De pronto a Victoria le comenzaron a salir llagas por todo su cuerpo.

Federico no la abandonaba, mientras que Victoria sufría de dolor. Finalmente, Victoria falleció y al limpiar el lecho de muerte, los sirvientes observaron con terror, cómo gusanos salían del colchón y bajo la almohada había una nota que decía:

“Espero que seas muy feliz con tu hermosa esposa. Sara”.

El sufrimiento de Federico creció, pero su odio hacía aquella mujer era aún más fuerte. Ordenó su decapitación, pero al buscarla nunca apareció.

Musica Sin Fin

Los Mitchels eran una familia grande y muy unida. Cada sábado todos se reunían en la casa de Máximo Mitchels, el mayor de la familia, para comer juntos y compartir momentos agradables en donde la música siempre estaba presente.

Desde el más pequeño hasta el más grande disfrutaba de cada nota y bailaban hasta amanecer. Todo el vecindario conocía a los Mitchels, incluso algunos envidiaban la alegría que vivían, esto fue el comienzo del fin de la familia más feliz que cualquiera pudo conocer.

Los hijos de Máximo Mitchels iban a un mismo instituto, aunque cada uno estudiaba en un salón distinto, a la hora del descanso se reunían para comer juntos. La relación era tan fuerte que incluso podía parecer enfermiza.

John Taylor, un joven estudiante del instituto donde asistían los Mitchels, reunió a un grupo de jóvenes que en secreto odiaban a los hermanos Mitchels.
-Los convoco aquí porque estoy cansado de los Mitchels y creo que no soy el único en esta sala que siente lo mismo. –expresó con furia, Taylor.

-¡Los odiamos! –respondieron el resto de los chicos al unísono.
-Creo que debemos hacer algo. Estos chicos solo fingen estar felices todo el tiempo y creen que nos engañan. Propongo que esta noche nos juntemos frente a su casa y hagamos algo. –dijo con determinación, el líder de lo que sería algo terrible.

Así hicieron, esa noche, mientras los Mitchels estaban reunidos, los jóvenes con malas intenciones se reunieron fuera de la casa y subieron al techo. Por la chimenea introdujeron juegos pirotécnicos que en menos de 10 minutos iniciaron un gran incendio en el interior de la casa de los Mitchels. 

Los maleantes huyeron, cuando los Mitchels trataron de escapar, esto fue en vano pues las puertas no abrían. En pocos minutos la casa se incendió por completo con la familia dentro, mientras el incendio acababa con todo, la música no paraba de sonar. Los bomberos no llegaban y al hacerlo ya era muy tarde. 

Aunque trataron de investigar quién causó el incendio, fue imposible. Ahora, 10 años después, cada noche la música se enciende en las ruinas de la casa de una familia feliz que murió entre las llamas.

jueves, 5 de abril de 2018

La Sonrisa Del Payaso

La historia de la sonrisa del payaso es un clásico en los colegios mayores de Madrid, aunque se ha ido extendiendo al resto la comunidad universitaria.

Una joven esperaba el autobús de noche en una de las marquesinas de la zona de Metropolitano, el principal núcleo de colegios mayores de la capital. La zona está rodeada de los parques que forman el campus universitario y, junto con las facultades vacías, logran un perfecto escenario de película de terror. 

La espera de la joven fue interrumpida cuando un grupo de jóvenes, supuestamente de aspecto skinhead, que la sacó de sus pensamientos. Empezaron a hablar y a burlarse de ella y, después, comenzaron a forzarla. 

Para hacer aún más macabro el forcejeo, le dibujaron la 'sonrisa del payaso' para poder violarla sin que ella pudiese gritar.

Este tipo de tortura consiste en hacerle a la víctima un corte en cada lado de la comisura de los labios, de forma que si abre la boca para gritar, la herida se desgarra. 

Los rumores de este tipo de agresión fueron tan fuertes que, en 2003, los directores de varios colegios mayores madrileños tuvieron una serie de reuniones para investigar e intentar poner fin a esta alarma que se extendía entre los jóvenes universitarios. 

Como la mayoría de las leyendas, no se pudieron contrastar los hechos, ya que ningún hospital de Madrid había registrado un paciente con ese tipo de agresión.

El Cortijo Jurado (Andalucía)

A la entrada de Campanillas, en Málaga, se levanta un edificio solitario, marcado por la leyenda, la guerra y la miseria. Es el Cortijo Jurado, construido por la familia Heredia a mediados del siglo XIX.

Luces extrañas, psicofonías y mensajes en las paredes alimentan la leyenda de un lugar marcado por el misterio y la tragedia, desde que aparecieron los cadáveres de cinco chicas torturadas en la hacienda. Las miradas acusatorias puestas sobre los Heredia y el despilfarro los llevaron a la quiebra.

Vendieron su propiedad a la familia Larios. Se dice que los nuevos propietarios trataron de unir su nueva casa con la suya propia, el Cortijo Colmenares, mediante una red de túneles y pasadizos que, más tarde, habrían sido utilizados como calabozos durante la Guerra Civil.

Allí se produjeron fusilamientos y muertes en el cortijo, que fue empleado también como hospital. Los gritos de torturados, enfermos y muertos parecen recorrer los pasillos del lugar, atrayendo a investigadores de lo paranormal en busca de una puerta al Más Allá.

Las sorginas de Zugarramurdi (País Vasco)

Akerbeltz era un espíritu protector de los animales, identificado como un macho cabrío. Sus seguidores eran en su mayoría mujeres que recibieron el nombre de sorginak, a las que se les atribuían poderes y malignas intenciones. 

También existe la leyenda de que adoraban a Mari, una diosa de la tierra que residía en la cueva de Amboto; por eso veces se hace referencia a ella como la Dama de Amboto.

Es uno de los mitos fundacionales de las brujas del País Vasco, una región que hierve de leyendas sobre brujería, de las que la más famosa tiene poco de magia y mucho de muerte: las brujas de Zugarramurdi, llevadas al cine por Álex de la Iglesia.

De Zugarramurdi es otro de los mitos sobre las hechiceras de la zona, que trata de dos hermanos, uno rico y otro pobre, esclavo del primero, que huyó de casa en busca de mejor fortuna y se quedó dormido bajo un puente, donde escuchó a escondidas a tres brujas.

Las sorginas volvían de un aquelarre —una palabra de origen vasco que deriva del significado "prado del macho cabrío"— y se reían porque ocultaban a una enferma el remedio para curarse. El joven fue a por él y fue recompensado por el marido de la mujer, ya recuperada.

Cuando su hermano trató de espiar a las brujas para enriquecerse aún más, no tuvo tan buena suerte. Las sorginas se aparecieron con un dicho popular —"que no somos, que sí somos, catorce mil aquí estamos"—, detectaron que las estaban escuchando... y lo molieron a palos.

martes, 3 de abril de 2018

El Barranco de Badajoz (Canarias)

Chamoco, como se conoce también al Barranco de Badajoz, es un cañón situado en Tenerife, en el archipiélago canario. 

Las leyendas en torno a este lugar son tantas que se pierden en el tiempo y resulta difícil abarcar todas. La mayoría convergen en un punto común: la aparición de luces o figuras luminosas.

Una de las primeras historias se remonta a 1912, cuando dos mineros buscaban vías para sus excavaciones. Una pared se derrumbó ante ellos, dejando al descubierto una cavidad que ocupaban dos entes luminosos. 

Hay dos versiones: en una, huyeron despavoridos en busca de la Guardia Civil; en la otra, los entes les mostraron el lugar perfecto para cavar.

No era la primera vez que alguien se topaba con los seres brillantes. Décadas antes, una niña salió a buscar fruta por el barranco. Al llegar a un peral, le pudo el cansancio y se durmió. 

Se despertó al notar la presencia de un hombre alto vestido de blanco, que la invitó a irse con él. No sintió miedo alguno y lo acompañó al interior de una cueva que daba a un valle en el que había más entes como él.

La niña salió al rato de la cueva acompañada por el misterioso ser, que la ayudó a recoger las peras antes de volver a casa. Pero cuando regresó al pueblo, todo el mundo estaba perplejo: lo que para la niña habían sido unas pocas horas eran en realidad 20 años.

La casa de los espíritus de Coslada (Comunidad de Madrid)

Tenemos que remontarnos hasta 1993 para conocer el caso de La casa de los espíritus de Coslada. 

Con este nombre literario del libro de Isabel Allende se bautizó en la prensa el caso. Una vivienda bastante humilde que se puso en alquiler en la calle Dr. Barraquer y fue ocupada por un matrimonio con un niño de dos meses.

Apenas se mudó la pareja empezó a escuchar ruidos, a notar descensos de temperaturas y muy mal clima. Acabaron abandonando la casa meses después porque el niño enfermó misteriosamente. Además, quitaron el papel pintado que cubría las paredes y descubrieron una serie de pintadas esotéricas.

El caso se hizo conocido porque cuando se fue la familia, los vecinos dijeron que en ese piso se oían golpes y se movían muebles.

Se sabe que entre las pintadas apareció el nombre de Charo.

La historia viene recogida en El gran libro de las casas encantadas, de Clara Tahoces, quien averiguó que en la casa vivió una persona que supuestamente se dedicaba a la videncia y que se llamaba Charo.

Ya por aquella época el diario El Mundo titulaba: «Los poltergeist toman un piso en Coslada. Los vecinos dicen que hay ruidos extraños en una vivienda que está vacía».

El Sillón del Diablo (Castilla y León)

La historia nos traslada al siglo XVI, cuando Alfonso Rodríguez de Guevara, un famoso médico granadino de la época, se estableció en Valladolid en el año 1550. Alfonso había aprendido anatomía en Italia y vino a la ciudad vallisoletana para impartir durante veinte meses un curso de anatomía en la Universidad de Valladolid. El curso tuvo un éxito rotundo atrayendo a médicos, licenciados y estudiantes de todo el país.

Uno de los estudiantes que más destacaba era un portugués de 22 años llamado Andrés de Proaza que según cuenta la leyenda, llegó a demostrar unas dotes para la anatomía superiores a las del propio maestro. En sus días en Valladolid, Andrés estaba sumergido en el mundo de la anatomía y empezó a llamar la atención por su talento y conocimientos a pesar de su juventud. Durante los meses que se llevó a cabo el curso se denunció la desaparición de un niño de 9 años al que por última vez se había visto por los alrededores de la casa del joven portugués. Al principio, nadie llegó a vincular la desaparición del niño con el novicio estudiante hasta que varios vecinos empezaron a testimoniar llantos y sollozos provenientes del sótano del estudiante portugués. Cuando además se presenció como el agua que salía del desagüe del sótano y llegaba hasta una de las ramificaciones del río Esgueva llevaba una cierta tonalidad rojiza, los gobernantes de la ciudad decidieron hacer una visita a la casa del estudiante portugués.

El hallazgo del interior del sótano resultó pavoroso para todos los presentes. Ni la más perturbada de las mentes podría haber imaginado tal resolución del caso. Dentro del sótano, sobre una demacrada tabla de madera se encontraba el cuerpo descuartizado del niño desaparecido. La casa estaba repleta de material médico y de restos de animales despedazados. Posteriormente, el estudiante declararía que estaba obligado a practicar la vivisección, esto es, la disección de animales vivos con el propósito de llevar a cabo estudios fisiológicos. Tras el asombroso hallazgo el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición llevó a Andrés de Proaza a juicio, en el que acabaría siendo condenado a morir públicamente en la horca.

Pero el asombro ante los hechos sucedidos en el interior de la vivienda del estudiante portugués sería nimio comparado con el susto y el desconcierto de la población vallisoletana ante las declaraciones del portugués en el juicio. Andrés de Proaza explicó que un hombre de Navarra dedicado a la nigromancia le había entregado un sillón maldito, un sillón que habría confeccionado el mismísimo Satanás. Una vez que se sentaba en el sillón, Andrés podía contactar con el diablo. El diablo obsequiaba de esta forma al estudiante con sabiduría medicinal que el chico usaba para desarrollar su talento y habilidad en el mundo de la anatomía. Por último, Andrés lanzó una advertencia, “solo aquellos que tengan altos conocimientos medicinales podrán sentarse en el sillón maldito, si no, morirán a los tres días. Si intentan destruirlo, perecerán en el intento”, sentenció el estudiante portugués días antes de morir en la horca.

Todas las pertenencias de Andrés de Proaza se subastaron, incluido el famoso sillón maldito. Pero a pesar de que gran parte de la población percibió las declaraciones del estudiante como estrafalarias nadie se atrevió a hacerse con sus bienes, que finalmente fueron a parar a los almacenes de la Universidad de Valladolid. Una vez allí, la leyenda del sillón fue desapareciendo progresivamente. Hasta que unos años después la maldición volvió a hacer acto de presencia. Según la leyenda, dos hombres seducidos por la confortable apariencia del sillón decidieron darse un descanso sentándose en la butaca maldita, sin saber ninguno de ellos que una lóbrega y tenebrosa leyenda estaba escondida en su interior. Ambos fallecieron en un plazo de 3, 4 días por causas naturales según las autoridades de la época. Las advertencias que había proferido Andrés de Proaza ya no eran tomadas como burla alguna. El pavor hacía el objeto maldito era palpable. Así, el sillón fue condenado a estar boca abajo en el techo de la capilla de la Antigua Universidad de Valladolid para impedir que alguien pudiese sentarse.

En la actualidad, cualquier curioso tiene la posibilidad de inspeccionar y ver con sus propios ojos el famoso sillón del diablo que se encuentra en el Museo de Valladolid, en el Palacio de Fabio Nelli. ¿Se atreverá alguien a hacer caso omiso a la advertencia de Andrés de Proaza y sentarse en el sillón?

domingo, 1 de abril de 2018

La Cascada de la India que se Murió de Amor

"Aquella mañana los corazones de los indios Bailadores saltaban de alegría. La princesa Carú, hija del cacique Toquisai, iba a casarse con el hijo del cacique de los Mocotíes, un joven muy apuesto y valiente guerrero. Ya se acercaba la hora anhelada. El Banquete estaba listo y el alma de Carú palpitaba de nervios y canciones.

De pronto, los centinelas que oteaban el horizonte desde los picachos más altos, anunciaron alarma y peligro. Venían unos seres extraños que avanzaban quebrada los soles con sus pechos de hierro y montados en unas bestias enormes.

Los indios Bailadores se prepararon para el combate. Juan Rodríguez Xuárez también alistó a sus hombres.

Fuego, hierro y caballos abrieron un torrente de sangre en el valor de los Bailadores que sólo contaban con sus macanas y flechas.

El monte se fue llenando de cadáveres.

El novio de Carú estaba entre los que encontraron la muerte en el combate. Un dolor insoportable rompió el alma de Carú. No podía ser verdadera tanta desgracia.

El Dios de la vida que montaba en la cumbre de la montaña, la devolvería a su amado, para recorrer junto a él ese largo camino de felicidad que había sido violentamente cortado.

Con una increíble fortaleza que brotaba de su amor, Carú cargó el cadáver cerro arriba. Llegó con él a la cumbre, donde moraba la divinidad, para rogarle que le devolviera la vida. Al tercer día, le fallaron por completo las fuerzas. No pudo proseguir más. Abrazada al cuerpo de su amado, quedó muerta.

El dios de la montaña recogió sus lagrimas y las arrojó al espacio para que su pueblo y todos los que habitabarn después estas tierras, conocieran y recorran la suerte de Carú.

Y allí está la bellísima cascada de Bailadores, lágrimas eternas de Carú, sollozo inagotable del corazón indígena”.

Espíritu Del Hotel Humboldt

Muchas personas sentían la presencia de los espíritus dentro del hotel, así como apariciones y otras cosas del más allá, siempre se creyó que el Hotel Humboldt y el teleférico eran un tema sumamente pavoso debido a los múltiples cierres que tuvo el sistema ocasionado por múltiples accidentes, a las personas no les extrañaría que el hotel fuera invadido por espíritus o fantasmas aumentando las expectativas de un tema pavoso.

Existe una leyenda que muchas personas sostienen sobre todo a los antiguos trabajadores del hotel que era de la amante del general Marcos Pérez Jiménez, se dice que un día Jiménez fue al hotel con una de sus amantes y se quedo en la habitación principal, nadie supo como la esposa de Pérez Jiménez se entero y esta de inmediato fue al hotel, cuando llego los empleados del hotel le avisaron rápidamente al general sobre su esposa y la amante se escondio en el balcon de la habitación, no obstante cuando la esposa del general había entrado a la habitación vio a la amante esconderse y fue que entonces estas dos empiezan a pelear y la amante debido a un accidente cayo por el balcón y murió. (Se dice que fue un accidente, pero se decidió guardar el secreto).

La Leyenda del Díctamo Real

Hubo un tiempo en que reinaba entre los indios de los Andes una mujer por extremo hermosa, que ejercía un poder inmenso sobre las tribus. Los mancebos más arrogantes y valerosos la cargaban en un palanquín de oro por floridos campos y las márgenes de los ríos al son de los instrumentos músicos. Las doradas espigas de maíz y los lirios silvestres se inclinaban ante ella; y volaban gozosas las avecillas para endulzar sus oídos con la melodía de sus cantos. 

Tan prendados estaban los indios de su reina, que miraban como una calamidad pública el más leve quebrado de salud que la afligiese. No se consideraban felices sino el bajo influjo de sus gracias y la sabiduría de su gobierno; pero sucedió que un velo de su tristeza empezó a cubrir el semblante de la hija del Sol, y poco a poco fue apoderándose de ella una enfermedad desconocida, que la consumía sin dolor. Las danzas y músicas sólo le producían lágrimas. Sus salidas, cada vez más raras, eran ya tristes y silenciosas como un cortejo fúnebre.

La comarca entera se conmovió profundamente. Por todas partes se hacían demostraciones públicas para aplacar la cólera del Ches1, entre ellas la extraña y patética danza de los flagelantes, especies de penitencia pública que consistía en una procesión de danzantes en la que cada indio tocaba con una mano la tradicional maraca, y con la otra se azotaba las espaldas, todo en medio de una algarabía diabólica, en que se mezclaban el ingrato sonido de aquel instrumento músico, las declamaciones de dolor y los gritos salvajes.

En la selva sagrada, en los adoratorios y en las riberas de las lagunas andinas los piaches hacían de continuo ceremonias singulares ante los ídolos deformes del culto indígena; pero la reina continuaba enferma: Día por día se adelgazaban más sus formas bajo la vistosa manta de algodón, y perdían sus mejillas aquel color de nieve y rosa que les daba el aire puro de los Andes.

Mistajá era grandiosa doncella, favorita de la reina. Penas y alegrías, todo era común entre ellas, de suerte que la joven india, en la enfermedad de su amiga y soberana, vivía con el corazón traspasado de color, velando día y noche al lado de su regía e infortunada compañera.

-Mistajá, amiga mía- le dijo un día la reina-, la muerte se acerca y yo no quiero morir. ¿Sabes tú si los piaches han agotado todo remedio.

-No, no es posible, le contestó la doncella, bañada en llanto.

-Dime la verdad.¿Sabes qué les ha contestado el Ches sobre mi mal?

-Ciertamente, nada sé porque han guardado en esto silencio profundo, a pesar de que le han consultado por medios extraordinarios.

-Pues mira, Mistajá, mi única esperanza está aquí, dijo la reina, mostrándole una joya de oro macizo en figura de águila. Cuando mi padre, ya moribundo, la colóco sobre mi pecho, me dijo estas palabras: Yo, Mistajá, antes que el poder, prefiero la vida, y por ello estoy dispuesta a confiarte el águila de oro para que subas en secreto al Páramo de los Sacrificios y la ofrendes al Ches.

Mistajá perdió el color y tembló de pies a cabeza. Era cosa muy grave y extraordinaria lo que le ordenaba la reina, pues solamente los piaches y los ancianos subían a aquella altura desconocida para el pueblo, teatro de los horribles misterios.

-¿Tiemblas, Mistajá?...Yo iría en personas si tuviese fuerzas, pero no puedo levantarme siquiera, y sólo en ti confío, pues ni los piaches ni mis guerreros consentirían jamás en este sacrificio, que puede privarme del lugar.

-Yo haré lo que me mandes, contestó la fiel amiga, llena de espanto, pero resuelta a sacrificarse por su desgraciada reina.

-En alta madrugada debes partir, para que al rayar el sol estés en el círculo de piedras que debe existir en la cumbre solitaria. Allí cavarás un hoyo en el centro, y después de invocar al Ches con tres gritos agudos, que se oigan lejos, enterraras el águila de oro y esparcirás por todo el círculo un puñado de mis cabellos. ¡Ay, Mistajá!, yo te ruego que si lo hagas y que observes con gran atención si en el cielo, en el aire o en la tierra aparece alguna señal favorable.

Aquella noche mistajá no pudo conciliar el sueño. Cuando llegó la hora de partir, la reina la armó con sus propias armas y le entregó junto con su preciosa joya un hermoso gajo de su abundante cabello. La doncella lo miraba todo en silencio, sin poder articular ninguna palabra.

Dos horas de fatigosa marcha había desde la choza real hasta lo alto del Páramo de los Sacrificios. Mistajá caminaba aprisa, ora por el borde de algún barranco sombrío, ora subiendo por ásperas cuestas, sin volver jamás la espalda, dominada por el miedo y espantándose a cada momento con el ruido de sus propios pasos. No tenía más rumbo que el vago perfil que dibujaba el misterioso cerro sobre el cielo estrellado.

Cuando hubo llegado a la altura, una aparición bastante extraña la hizo detener de súbito. Quedó enclavada, lela de espanto a la vista de unos fantasmas que blanqueaban entre las sombras. Instintivamente se dejó caer en tierra, sin atreverse siquiera a respirar: una larga fila de indios cubiertos de pies a cabezas con mantas blancas, le cortaba el paso. Estaban rígidos, como petrificados por el frío glacial de los páramos.

Largo rato permaneció Mistajá sobrecogida de terror, hasta que empezaron a asomar las claras del día por el remoto confín.

Entonces sus ojos fueron penetrando más en las tinieblas, y la enorme de piedras blancas clavadas de punta sobre la altiplanicie que remataba el cerro sagrado. Recordó al instante el círculo de que le había hablado la reina, y continuó su marcha hasta descubrir una entrada por la parte del Oriente. 

Era aquel un campo cerrado, una plaza circular de bastante extensión y simétricamente delineada. Mistajá busca el centro, y con el dardo más fuerte que hallo a su aljaba, se puso a excavar la tierra húmeda por el rocío. Luego se irguió vuelta hacia el oriente, y lanzó con toda el alma tres gritos inmensos, que resonaron por los cerros vecinos. Con mano trémula enterró el águila de oro y esparció después por todo el círculo los cabellos de la reina, en momentos en que la aurora teñía de púrpura el lejano horizonte.

Como le estaba ordenado, quiso fijarse en el cielo, en el aire y en la tierra, pero un sueño profundo tumbó sus párpados, y se dejó caer rendida, como presa de un poderoso narcótico. Era el instante supremo de manifestarse el Ches sobre la empinada cumbre.

El paso de una cierva la despertó sobresaltada, a la hora en que los primeros rayos del sol jugueteaban con el bello plumaje de su coroza. Un olor fragante se difundía bajo sus pies: todo el círculo, antes yermo y triste, apareció a sus ojos cubierto de una yerba fresca y losada, que la cierva devoraba con especial delicia. Todo el espanto y sufrimiento de que había sido víctima se tomaron como por encanto en un gozo inmenso, en una alegría inefable.

Tomó algunos manojos de aquella prodigiosa yerba, descendió rápidamente del Páramo de los Sacrificios para presentarse a la soberana de los Andes. Que recibió la aromática planta como una medicina del cielo: y volvió el color a sus mejillas, el brillo a sus ojos y la alegría a su corazón; y la vieron de nuevo todos sus súbditos salir por los floridos campos y las riberas del espumoso Chama, en hombros de gallardos donceles y al son de los instrumentos músicos.

Desde entonces existe en los páramos de los Andes el oloroso díctamo, nacido de los cabellos de la hija del Sol, o la yerba de cierva, que en su nombre indígena, en memoria de la cierva que primero comió de ella, a la hora en que el sol bañaba con tinte de rosa los escarpados riscos; pero el preciosos díctamo desaparecerá como por encanto el día en que alguien desentierre el águila de oro ofrendada al Ches en la misteriosa cumbre.